viernes, 31 de octubre de 2014

Toro Salvaje

En el asiento trasero de un Chrevolet
nadie besa mejor a su chica que tú a la lona
       —esa es la diferencia—
aquí te caes y te levantas antes de llegar a diez
todas las veces que haga falta
nada te espera más allá del cuadrilátero
no puedes estar más a salvo que entre las cuerdas
el ring es tu verdadero hogar, habitat apócrifo
improbable Shangri-La directo a las costillas
        — esa es la diferencia—
fuera todo es debacle, deriva y caos cotidiano
fuera son los filetes muy hechos, la cárcel
fuera eres un mal hombre, un animal acorralado
fuera es la violencia del aire, los crochets de la vida
       —esa es la diferencia—
aquí eres una bestia pagana ungida en sangre
aquí eres el Minotauro dueño del laberinto
aquí eres lo que Dios no se atrevió a ser jamás
aquí tu rival es la ofrenda de tus acólitos
el desayuno humano de los campeones
y tú siempre estás definitivamente hambriento
Oh sí, demuéstrales lo que es bailar de verdad
no eso que hace  el maldito Fred Astaire
Oh sí, enséñales la poesía de tu gancho de izquierda
Oh sí, que conozcan la belleza pura y rotunda
el arco que dibuja un premolar en su vuelo
Oh sí, el sabor glorioso de la derrota en tus encías
Oh sí, hoy parece que estás realmente jodido
aunque llevas razón, Sugar Ray no te ha derribado






domingo, 19 de octubre de 2014

El resplandor (The shinning)

¿De qué tienes miedo, Wendy?
tan solo son un hacha y una puerta rota
te horrorizan la muerte y la locura
antes amaba tu previsible humanidad
ellos me han iluminado por completo
te contaré lo que es la muerte y la locura
(antes de desparramar tus sesos)
la muerte
es el público sonriente en la televisión
es el chándal que utilizas el fin de semana
es la vieja colándose en el supermercado
es el marido parando el motor del coche
regateando un precio razonable al asco
es el mudo tumor de las tareas del hogar
las noticias simpáticas en el telediario
el fin de mes y el principio del día
las reuniones de la comunidad de vecinos
las vacaciones familiares en Benidorm
el carajillo en una mano y la entrepierna en la otra
la locura
son ocho horas, cinco días por semana
el rostro que no sangra del director del banco
son el fallo del jurado en un premio literario
el insulto implícito en el recibo de la luz
el pobre acudiendo a misa de doce
el obrero agachando la cabeza ante el patrón
los aplausos tras el mitín del candidato
la muerte y la locura y el horror, querida 
están muy lejos de las gemelas del pasillo
la muerte y la locura y el horror, Wendy
son todos los hoteles sin fantasmas ahí fuera
la muerte y la locura es tener que explicártelo
tampoco me hagas demasiado caso amor
 — ya sabes lo que digo siempre—
All work and no play makes Jack a dull boy







miércoles, 15 de octubre de 2014

Casablanca

 Las cenizas que nos quedaron de París
ceden sitio perezosas a mi última colilla
a veces me quedo en plano fijo
como un fantasma en blanco y negro
como en un relato de José G. Cordonié
desplazado tras el The End y los aplausos
sin tener  maldita idea de qué hacer ahora
aparte de recordar que llevabas un vestido azul
y los alemanes vestían el color de la muerte
si hay una próxima vez no me dejes ser un héroe
no permitas que un chemtrail trace el contorno
exacto de la cicatriz que me dejaron tus labios
la eternidad y la gloria están sobrevaloradas
tan solo son un plano repetido millones de veces
un fotograma apolillado y prehistórico
te dije tantas frases bonitas, exigencias del guión
me has convertido en un espectro clásico caduco
el mundo sigue empecinado en derrumbarse
pero nosotros ya no nos enamoramos
  —  al menos tú no —
seguramente me odiarías
si pensaras suficientemente en mí
jamás se me ocurrió que la posteridad doliese tanto
sin embargo a veces me contemplo en los afiches
el sombrero ladeado, la gabardina, el cigarro
y sé que hay ciertas cosas que debe hacer un hombre
sobre todo si lo interpreta Humphrey Bogart
que de alguna manera elegiste que eligiera
así que nena, si existe una próxima vez
hazme caso y vuelve a subirte al puto avión

martes, 14 de octubre de 2014

Los 400 golpes


Diestros en la liturgia de la derrota
exhibicionistas de los 400 golpes
eruditos en la fisonomía del error
aceptamos la noche como ofrenda
como la piel arrancada y verdadera
 regresada de vuelta 
habitantes del callejón y el patio trasero
del ascensor para el servicio de la alegría
(im)pacientes en  la sala de espera de la vida
haciéndonos hueco en el filo de la navaja
tan acostumbrados al desastre íntimo
a la perdición de perder lo perdido
que si el azar arrastra a nuestra orilla
algún minúsculo resquicio de victoria
su sabor nos resulta tan ajeno y amargo
como la belleza para Rimbaud
así que incorregibles pedimos otro trago
de lo mismo de siempre
en nuestro sucio rincón de la barra del mundo

El cielo sobre Berlín



De este suelo
sobre el que todavía reverberan
tus pasos descaminándose
tacones de aguja horadando
mi corazón
—de este suelo, decía—
somos todos indolentes prisioneros
propiedad privada del asfalto
con síndrome de Estocolmo a plazos
remedo invertido de la imagen de los charcos
sería fácil echar la culpa a bellas trapecistas
ahora que nadie nos mira a los ojos
desde arriba
ahora que nada nos reconforta
si al alzar la vista hallamos vacío incluso
el cielo sobre Berlín.