lunes, 10 de noviembre de 2014

El amor de los monstruos

Y ahora tan solo aguardo
en este intersticio
entre vigilia y sueño
que lleguen los aldeanos
blandiendo antorchas,
blasfemias, ruedas de molino...
Yo, fiel a mi condición de criatura
que tan solo anhelaba
contemplar tu belleza flotando
como aquella delicada flor
sobre el agua cristalina del río.

1 comentario:

  1. Muy cierto ,la palabra proclama lo que ha de suceder en nuestra vigilia.

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