viernes, 10 de julio de 2015

Drácula, de Bram Stocker

Regresa amado príncipe
antes que los océanos de tiempo
queden yermos y secos eternamente.
Pues la eternidad no es tiempo sino condena
y ahora soy yo la condenada a tu ausencia.
A vivir los días baldíos de los hombres.
Yo que di los míos por beber tu herida.
Yo que adoraba ser tu alimento.
Yo que lamí gustosa tu monstruosidad.
La lanza en tu costado de cristo deformado.
Que te amé rata murciélago lobo asesino.
Regresa amado príncipe
antes que perezca de sed lasciva.
Desprotégeme de esta muerte en vida
desentiérrame de esta vida sin tu muerte.
Dame de beber del rojo cáliz de tu boca,
clava tu estaca en lo más profundo de mi ser
hasta hacerme resucitar mil veces.

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